Reseña de Libro: The Sky Is Everywhere.

Se trata del primer libro de Jandy Nelson, escritora reconocida y autora de I’ll Give You The Sun, su más reciente trabajo publicado. The Sky Is Everywhere se publicó en el 2011 bajo la clasificación Jóvenes-Adultos, estando inclinado más que nada a la población adolescente. Me lancé a ésta lectura sin indagar mucho en la sinopsis, ya que se encontraba en mi lista de Goodreads desde hace un buen tiempo, una decisión casi al azar y quizás basada en la alta puntuación que tiene en dicha red.

Antes de sumergirme en reseñar éste libro, debo advertir que no me mediré con la información compartida, por lo que pueden aparecer muchos spoilers. Revelar algunos detalles se hará necesario para respaldar ciertos puntos.

The Sky Is Everywhere nos narra la historia de Lennie Walker, una joven de 17 años que atraviesa una etapa difícil, la reciente pérdida de su hermana mayor, Bailey, de manera prematura e inesperada. Encontrándonos en ésta situación junto a Lennie, es imposible no sentirnos algo frustrados por la manera en que desde el inicio parece estarse forzando a sentir de cierta forma; me parece que Lennie pasa la mayor parte de su tiempo pensando que debería estar de luto, que debería sentirse triste, sumergirse en un hoyo negro, extrañar a su hermana con todo su ser… hago énfasis en la palabra PENSANDO, porque a veces parece que lo piensa en vez de realmente sentirlo. Si se propusiera un drinking game, la idea “…and it’s many many minutes before I remember my sister is dead.” terminaría embriagando hasta al más resistente, realmente cansa.

Se me hizo bastante difícil entender a ésta chica, aún con la alta tolerancia que siempre he tenido para todo tipo de personajes y del entendimiento de estar experimentando todo desde la perspectiva de una muchacha joven que apenas empieza a descubrir muchas cosas, unas tan incompresibles y desgarradoras como el perder a un ser querido, otras tan excitantes como el primer amor… entiendo que el que todo ocurra al mismo tiempo es prácticamente una bomba de emociones, quizás esto explique un poco el desastre en que se siente situado el lector.

El hecho de que la mayoría de escritores piense que todo adolescente puede relacionarse con una ridículamente baja autoestima queda comprobado con éste libro, es incomprensible como puede una personalidad convertirse en cenizas antes de ser algo capaz de reducirse a cenizas… no sé si me doy a entender, es quemar algo inexistente, es ser cenizas antes de realmente ser materia. Es penoso el hecho de que Lennie sintiera que al fin podía sobresalir, ser valorada, notada, solo porque el “bloqueo” que aparentemente representaba su hermana a su forma de ser ya no está presente. Como alguien que tiene una hermana, nunca imaginaría algo así pasando por mi cabeza por tan siquiera un segundo. Entiendo que eventos fuertes sean capaces de transformar nuestras vidas, dar quizás un giro de 360 grados a nuestras personalidades, sin embargo no es agradable leerlo de esa forma.

Por otro lado, buscar apoyo emocional en las personas que de alguna manera nos entienden es normal, servir de soporte y buscar ese soporte en momentos desgarradores, anhelar compartir las penas. Es así como Lennie encuentra refugio en Toby, el ex-novio de su hermana, y dicha relación se convierte en otra cosa casi desde el inicio; confusiones que pueden ocurrir en momentos de debilidad emocional, pero que son manejables y pueden volver a encarrilarse, si así se desea. Es fácil perder por un segundo todo sentido de lo correcto e incorrecto, cruzar las líneas de la razón, entregarse al lado oscuro… más nunca debería ser fácil voltear la cara a las consecuencias de nuestros actos, abandonar a quien ha estado de nuestro lado cuando de repente ya no nos conviene, pensar en nuestro bienestar por encima del de todos los demás, quedarnos varados en ese punto incorrecto.

Como decía, paralelo a su tragedia, Lennie parece encontrarse en el centro de un desbalance hormonal. “Atrapada” en un triángulo amoroso de falsos extremos, se hace obvia la inmadurez de ésta mente de 17 años que actúa como una de 12; y dentro de todo, Toby termina convirtiéndose en peso muerto, en una molestia, y es que de repente Lennie se encuentra muy feliz con el nuevo amor que ha encontrado y la tristeza de Toby le parece pestilente. Pero bueno, la realidad de ser humanos.

Admito que el libro tiene uno que otro pensamiento/frase interesante, una presentación llamativa, bonitas imágenes de notas musicales y un hermoso cielo. Tiene sus momentos agradables, tengo un punto débil por las familias disfuncionales y familias musicales, por la vida hippie, por los personajes con un poco de superstición en ellos, por los libros que incluyen un poquito de literatura clásica y música; claro que a veces esto último algunas veces se sienta un poquito forzado, como la obsesión de Lennie con Wuthering Heightses algo que no criticaré mucho de todas formas, siendo una práctica que se ha convertido en norma de ciertos escritores, como John Green por ejemplo.

Each time someone dies, a library burns.

Sin muchos ánimos de enfrentar a Jandy Nelson contra sí misma, una de las posibles causas de mi sentir hacia el libro puede ser el hecho de que I’ll Give You The Sun se sienta como una versión mejorada de éste su primer libro. La temática es bastante parecida, apelando nueva vez a la sensibilidad del lector a través de adolescentes sufriendo una perdida familiar, lazos entre hermanos, una forma de arte, sueños rotos que terminan encaminados, endulzando la lectura con toques de mágica superstición (también mediante una abuela), dando pinceladas de su agrado por la vida hippie… básicamente lo mismo pero mejor construido y muchísimo mejor presentado. Espero que su próxima obra, Fall Boys & Dizzy In Paradise, logré incluir otros elementos y alejarse ya un poco de ésta línea.

En conclusión, quedé muy decepcionada del libro, si es que necesito decirlo después de todo lo anterior. No es que la historia tuviera un grandioso potencial que no fue explotado, fue que explotó de todas las peores maneras.  Lennie logra alcanzar la claridad, un grado de madurez, de paz consigo misma, su entorno y las cosas que no puede controlar, sí… aún así no logra ser suficiente para borrar el doloroso trayecto de ser omnipresentes en sus pensamientos.

No más que decir que: Lea bajo su propio riesgo.

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